miércoles, 14 de febrero de 2018

El daño psiquico es la "herida invisible" del Acoso laboral y Escolar

El daño psiquico es la "herida invisible" del Acoso laboral y Escolar
El daño psiquico es la "herida invisible" del Acoso laboral y Escolar
El código penal, reconoce el Acoso y el daño psicológico derivado de este. La medicina y el derecho penal han prestado atención a las lesiones físicas de las victimaspero suelen  hacer caso omiso del daño psíquicoque es una herida para la mayoría de jueces y fiscales, invisible
No por casualidad ha caído en mis manos un artículo de uno de los maestros en la  valoración de las victimas de delitos violentos, D. Enrique Echuburúa.  No solo me ha hecho reflexionar, sino poder comparar su estudio, con mi experiencia clínica forense con las victimas de Acoso escolar y laboral a lo largo de más de 15 años consecutivos. Así he  podido establecer analogías y diferencias, que me han llevado a escribir este artículo, parafraseando al mismo con todos mis respetos.
El maltrato psicológico ( acoso escolar o laboral)
Son una serie de sucesos negativos, vividos a lo largo de un periodo más o menos largo de tiempo, que generan psicoterror e indefensión, ponen en peligro la integridad psicológica de una persona y la dejan en tal situación emocional que es incapaz finalmente de afrontarla con sus recursos psicológicos habituales.
Una víctima de  Acoso es por tanto un ser humano que sufre por el daño provocado por otro ser humano y en alguna ocasión por un grupo de seres humanos.
Sin embargo, en las victimas de acoso psicológico, a diferencia de la victimas de un único suceso violento ( agresion física), No suele existir un componente objetivo ( la agresión sufrida), sino un componente subjetivo muy significativo: la interferencia negativa de forma continuada en la vida  cotidiana escolar/laboral y que puede manifestarse de diferentes formas: reacciones emocionales graves, incapacidades laborales reiteradas y prolongadas, minusválias, divorcios, etc…
El daño psicológico generado suele ser mayor si las consecuencias del Acoso son múltiples, como por ejemplo: cambio de centro escolar, despido laboral o incapacidad para volver a ejercer su profesión. El alcance o resonancia de este daño, puede ir más allá de las victimas directas, como si fuera una piedra arrojada en un lago. La onda expansiva actúa en círculos concéntricos:
·        En el primer círculo se encuentran las victimas directas.
·        El Segundo círculo está formado por los familiares directos, padres e hijos, que tienen que afrontar el dolor de sus seres queridos.
·        Y pueden haber otros círculos como pueden ser los compañeros de la escuela/ trabajo ( testigos mudos) que pueden quedar afectados por el temor y la indefensión ante acontecimientos futuros.
En general las victimas son incómodas en su entorno escolar/ laboral porque recuerdan la fragilidad del ser humano y exponen en toda su crudeza los límites de la crueldad humana.
El código penal, reconoce el Acoso y el daño psicológico derivado de este. La medicina y el derecho penal han prestado atención a las lesiones físicas de las victimas, pero suelen  hacer caso omiso del daño psíquico, que es una herida para la mayoría de jueces y fiscales, invisible.
Por ello, la evaluación del daño psíquico sufrido en las victimas es importante para planificar su tratamiento médico - psiquiatrico, así como para tipificar los daños criminalmente, establecer una compensación económica adecuada y proporcionada, determinar la contingencia profesional o  el grado de incapacidad laboral y/o minusválida.
Desgraciadamente, los tribunales asignan un valor pequeño al daño psíquico, no sólo porque  se utiliza una baremacion  standarizada de las lesiones corporales, sino porque este es difícil de evaluar por un médico que no sea experto ( perito) en ello.
El daño psíquico producido por una situación de acoso escolar/ laboral
Los acontecimientos generadores de daño psíquico  en una situación de acoso, suelen ser aquellos que amenazan la integridad psicológica ( la desestabilización emocional de la víctima) y la percepción del daño como intencionado.
El daño psíquico se refiere, por un lado a las lesiones psíquicas producidas por los diferentes acontecimientos propios de un acoso , y por otro lado las secuelas emocionales que pueden persistir en la víctima de forma crónica y que interfieren de forma negativa en su vida cotidiana.
Al igual que ocurre en las victimas de un suceso violento, como  señala Echeburúa, se tata de un proceso que cursa habitualmente en fases. En una primera etapa, la persona no es consciente de que está siendo víctima de un proceso de acoso, pero se siente abatida, con sentimientos de incredulidad de lo que está sucediendo y una pobreza de reacción. La víctima se encuentra metida como en una niebla intelectual ( Trujillo, 2002). En una segunda fase, aparecen reacciones afectivas intensas: indignacion, rabia, miedo, con ansiedad y depresión….lo que da lugar a periodos de baja escolar/ laboral. Y por último, y a pesar de estar alejada la víctima del entorno acosador, hay una tendencia a revivir intensamente los diferentes sucesos, con pesadilllas y recuerdos intrusivos, bien de forma espontánea o bien en función de algún estímulo concreto asociado, como puede ser una llamada de la mutua, la interposición de una denuncia a la inspección de trabajo, o  acudir al sistema judicial.
La lesión psíquica es la alteración de la salud mental
La lesión psíquica es la alteración de la salud mental ( los más frecuentes son los Trastornos Adaptativos ansiosos y depresivos)  que sufre una persona como consecuencia de haber experimentado una serie de acontecimientos de maltrato psicológico y que la incapacita significativamente para hacer frente a los requerimientos de la vida cotidiana personal, familiar o social. Esta lesión es MEDIBLE por medio de instrumentos de evaluación adecuados. Esta lesión psíquica da lugar a que la persona se sienta confusa, indecisa, indefensa y con dificultades para controlar su vida y su futuro. Del mismo modo, se puede acompañar de una serie de síntomas tales como insomnio, apatía, disfunción sexual, hostilidad/ agresividad, consumo de sustancias tóxicas, aislamiento social y con dificultades para retomar la vida cotidiana, lo que le puede llevar al suicidio.
Las secuelas emocionales, son cicatrices psíquicas
Las secuelas emocionales, son cicatrices psíquicas. Hacen referencia a la cristalización o estabilización del daño psíquico, es decir, a una discapacidad permanente que no remite con el paso del tiempo ni con un tratamiento adecuado. Es por tanto una alteración IRREVERSIBLE del funcionamiento psiquico habitual, un menoscabo de su salud mental. Suele manifestarse como cambios de la personalidad previa, que dan lugar a un deterioro de las relaciones interpersonales y a una falta de rendimiento en la actividad escolar/ laboral.
El grado de daño psíquico ( lesiones y secuelas) 
El grado de daño psíquico ( lesiones y secuelas) estará mediado por la intensidad y duración de los acontecimientos y de la significación de los mismos y la atribución de intencionalidad, las pérdidas sufridas y los daños colaterales en la familia.
Hay victimas de riesgo y victimas vulnerables
Las victimas de riesgo tienen una cierta predisposición a convertirse en victimas de un delito de acoso escolar/ laboral. Los factores de riesgo aluden a una mayor atracción para el agresor. Estos son: sexo femenino y los discapacitados.

Las victimas vulnerables, son aquellas personas que tienen una vulnerabilidad biológica, es decir innata, como pueden ser las personas atractivas por su inteligencia, su alta dedicación al trabajo, su capacidad de liderazgo, su alto sentido de la justicia….factores de vulnerabilidad que pueden amplificar, a modo de resonancia, el daño psíquico de la violencia psicológica en la víctima.
Como conclusiones añadiré que las situaciones de Acoso escolar/ laboral también son sucesos traumáticos que dejan frecuentemente en las victimas huellas devastadoras y secuelas imborrables, como cicatrices psíquicas, y que hacen más vulnerables a las personas a sufrir enfermedades mentales, en ocasiones muy graves.
El conocimiento del concepto de daño psíquico y la necesidad de su evaluación no sólo en el caso de las victimas de un único  delito violento, sino también de acoso psicológico, no son una cuestión meramente académica, sino de “tratar a las victimas de la mejor forma posible, reparar el daño causado, prevenir la revictimizacion y evitar la creación de nuevas victimas”( Esbec,2000;Garrido, Stangeland y Redondo, 2001).

La prevención primaria y secundaria del daño psíquico en las victimas de Acoso escolar/ laboral es un reto para los médicos tanto de atención primaria como para los psiquiatras y también para los inspectores de trabajo. De este modo, se trata de identificar a las personas de riesgo y de actuar preventivamente sobre ellas, para hacer menos probable el padecimiento de conductas de acoso, así como de detectar a las victimas vulnerables que ya han sufrido una situación de acoso y desarrollar tratamientos específicos de intervención terapéutica y de apoyo social.
Daño Moral
Con la finalidad de diferenciar el daño ya detallado por la Dra. Lázaro y para diferenciarlo del presente me permito indicar que la Sentencia de nuestro Tribunal Supremo de 23 de octubre de 2.015 hace alusión a las sentencias de la misma Sala de 27 de julio 2006, 23 de octubre y 28 de febrero de 2008 , 12 de mayo 2009 y 30 de abril 2010, según las cuáles, es inexacto calificar como daño moral el que tiene relación con la imposibilidad del ejercicio de los derechos fundamentales, integrados en el ámbito de la personalidad, como es el derecho la tutela judicial efectiva, pero precisando que deben ser calificados como daños morales, cualesquiera que sean los derechos o bienes sobre los que directamente recaiga la acción dañosa, 
aquellos que no son susceptibles de ser evaluados patrimonialmente por consistir en un menoscabo cuya sustancia puede recaer no sólo en el ámbito moral estricto, sino también en el ámbito psicofísico de la persona y consiste, paradigmáticamente, en los sufrimientos, padecimientos o menoscabos experimentados que no tienen directa o secuencialmente una traducción económica.

Resulta fácil en este sentido recordar brillantes trayectorias personales que se han visto truncadas, imágenes públicas deterioradas, posibilidades de ascenso castradas, etc.

Nuestra jurisprudencia ha señalado también que puede calificarse de daño moral “La zozobra, la inquietud, que perturban a una persona en lo psíquico”.
Tampoco en este caso resulta difícil pensar en personas que se ven presas en una espiral de inquietud, de incertidumbre, de hipervigilancia

Este letrado defiende la diferencia entre daño psíquico y daño moral, siendo posible la cuantifícación económica del primero por un perito especialista en la valoración del daño, que habrá de ponderar y tener en cuenta los días de padecimiento, la virulencia de los mismos y las posibles secuelas que persisten. Por otra parte sin embargo hemos de valorar el daño moral desde la perspectiva única y humana de la víctima, con sus padecimientos, frustraciones, fracasos, con un contenido mucho más amplio y subjetivo que el anterior.

Autores:
Mayte Lazaro - Psiquiatra Forense y Criminóloga
Responsable del Servicio de Consulta Clínica y Psiquiatría
Julio Mendez
Abogado Experto en Mobbing y Bullyng
Director del Servicio Jurídico de PRIDICAM MobbingMadrid

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1 comentario:

mj dijo...

El daño psíquico para mi fue notar la diferencia de estar feliz y motivada para aprender cada vez mas y disfrutar del desarrollo personal y profesional conseguido con tu esfuerzo y dedicacion a pasar a una situación de aislamiento donde mis capacidades quedaron suspendidas. Hoy sufro por esa pérdida a pesar de saber que No fue culpa mía. Se sufre en silencio porque no puedes estar quejándote para no aislarte más dado que las personas se cansan. Entonces te conviertes en un ser solitario aunque tengas momentos de alegría y bienestar.

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