viernes, 8 de agosto de 2014

Mobbing o acoso laboral: Tácticas ante un jefe que se creía “Grey”


Mobbing o acoso laboral: Tácticas ante  un jefe que se creía Grey

Táctica 1: Nunca suplicar ni pedir perdón por algo que no se ha hecho
¿Qué pasó el lunes cuando llegué al despacho a firmar el "despido procedente" que se había inventado?
Pues lo que sospechaba, que "se lo había pensado mejor" y que no me iba a despedir, ¡anda, mira! Cualquiera diría que eso estaba planeado para hacerme pasar, lo primero, un fin de semana de depresión y agobios, y ya luego, si eso, se busca la excusa para despedirme. Pero no la encontró, tuvo todo un fin de semana para buscarse una excusa creíble para argumentar un despido procedente y ¡no la encontró!.
A este tipo de individuos les encanta tener a sus empleados en constante estado de alerta y que se vayan un día de descanso a la semana no les parece oportuno, así que se encargan de manipularte y tenerte bajo control en tu día libre. Entonces, la estrategia de ignorarlo y desconectar funciona, como puedes ver.
Ya conoces mi mantra: "asentir y callar", y así estuve todo el rato en el despacho mientras él se iba calentando solito al ver que no le respondía ni le intentaba dar explicaciones, para qué, si ya tenía su decisión tomada. No le iba a suplicar clemencia y eso no le gustaba nada.

Táctica 2: Hacerle creer que tiene el control.
Le dejé crecerse, estaba en su zona de confort, que creyera tener el control de la situación, en ese momento eufórico, las personas cometemos errores por los aires de grandeza y ahí es donde las víctimas debemos de estar atentas. El cazador cazado.
Táctica 3: Apagar los oídos ante provocaciones extremas
Me explicó que el motivo de despedirme el viernes era darme un escarmiento, sí lo que lees, tal como sospechaba, era una pataleta más, ¡es tan previsible! Dijo que me iba a perdonar (no recuerdo haber pedido perdón), porque tengo que madurar, que soy muy cría, (¿conoces el refrán "Al revés te lo digo para que me entiendas"? Pues es el que sonaba en mi cabeza todo el tiempo).
¿Quién se cree este tío que es para decidir dar un escarmiento a un empleado? Pues eso no lo podemos permitir nunca. Continuó con su juego psicológico: que si estaba sola, que si no tenía familia, que me fuera a otra ciudad... La verdad que cuando empezó en ese plan, decidí apagar los oídos, era necesario si quería seguir adelante con mi estrategia de callar y asentir.
Táctica 4: Seguir sin escuchar y repetir su última palabra para que siga metiendo la pata
Él nunca había conseguido información de mi familia, me encargué de ello, y ahí mostró su debilidad, ansiaba saber si estaba indefensa o tenía una guardia real que me protegiera. Lo que estaba claro es que creía que yo era fácilmente manipulable. Recuerda: No dar información de tu vida privada.
Siguió con amenazas varias y que le daba igual lo que yo le "ofreciera" (el sexo fue mencionado en este momento, no se ni por qué me sorprendió).Y su forma de darme un escarmiento no iba a ser darme un cachete en el culo, él iba a usar un método más "efectivo": un expediente sancionador (llámame loca, pero después de lo del sexo y el cachete en el culo, a mi me sonó hasta bien). Quería tenerme pisado el cuello y si no me gustaba su decisión que me fuera, que él me arreglaba los papeles del paro y listo (no entendí esto muy bien). Lo que no cabe duda es que se estaba creciendo por momentos y ¡estaba en toda su salsa!
Era una situación muy violenta y repugnante, pero aguanté todo sin hablar y sin expresar emoción alguna en mi rostro, como si de una estatua de piedra se tratase. En ocasiones, repetía la última palabra de su frase para que creyera que le estaba escuchando.
Táctica 5: No hablar, porque puede ser utilizado en tu contra.
En fin, todo lo que cuente sobre mobbing, es poco, un machaque psicológico en toda regla. No olvidemos que todo esto era el reflejo de su frustración por no entrar en su juego, por no reflejar emoción alguna, el silencio incómodo que yo le creaba en su despacho hacía que él lo quisiera llenar y ¡bien que lo llenaba!
Táctica 6: "Fingir" que perdemos
Aquí es donde te das cuenta de lo fuerte que eres y que este individuo está enfermo, loco, quiere humillarte, hundirte, no solo que te vayas de su empresa, sino que te vayas desquiciado por lo que se ve. Claro que, si esto era su artillería pesada, siento anunciar que esta guerra la tenía yo ganada. El débil de ese habitáculo estaba sentado frente a mí. Y después de ese momento, te aseguro que no tuve piedad en mis actuaciones frente al mobbing o acoso laboral. Mientras tanto, fingiría que estaba perdiendo las batallas diarias.
Me puse un objetivo y decidí protegerme
No iba a consentir perder mi puesto de trabajo por capricho de mi jefe, si me quedaba en la empresa era consciente de que iba a ser un calvario pero, si iba a aguantarlo, que fuera por una buena causa. Me puse un objetivo y decidí protegerme mientras luchaba por conseguirlo.
Y en buena hora decidí que ese día sería el primero de mi protección porque, mientra él disfrutaba del que creía su momento de gloria, mientras me pisaba el cuello, me atacaba mi vida personal, me amenazaba con darme un escarmiento, con sus cachetes en el culo incluidos y sus insinuaciones, cometió un grave error, había elegido a la víctima equivocada, en ese momento yo, le estaba grabando.

Autora: Valeria Akari


1 comentario:

Anónimo dijo...

Relativamente muy buen articulo, teniendo en cuenta que los otros no nos sirven para mucho.
Os cuento yo otra tactica que empelee en su dia en la Administarcion del Estado. Como intentaban cargarme de trabajo, cuando no estaba en la oficina los compañeros dejaban alguna instancia encima de mi mesa para que la resolvira y cuando volvia a la oficina nadie me decia nada acerca la instancia. Para que no me hicieran esta jugada lo que hacia era dar la vuelta a la instancia y no la resolvia. Esta simple tactica de dar la vuelta a la instacia provocaba que no me dejaran instacias cuando me iba de la oficina.
Otra tactica es mirar a los ojos a quieres nos acosan cuando nos están acosando.
Otra tactica es preguanta el motivo por lo que algo se esta haciendo de determinada forma anomala por ejemplo con retraso. Por ejemplo si trabajamos en un hospital y cierto paciente que estamos esperando en nuestra seccion vemos que se retrasa de forma anomala, tal vez con la unica intencion de acernos esperar. Debemos llamas a los responsables y preguntarles ¿ cuál es el motivo de dicho retraso ? aunque a nosotros nos contesten con una mentira en su fuero interno esa preguanta le hara mella interiormente y no nos lo volveran a hacer.

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