jueves, 6 de febrero de 2014

Ayuntamiento Boadilla del Monte, condenado a extinguir contrato, e indemizar con 96.324 € por mobbing



Ayunatamiento Boadilla del Monte, condenado a  extinguir contrato, e indemizar con 96.324 € por mobbing

Ayuntamiento Boadilla del Monte, condenado a  extinguir contrato, e indemizar con 96.324 € por mobbing
El juez da por probada "la voluntad de hostigar y menospreciar a la tecnico municipal Ana Garrido " y el Consistorio de Boadilla del Monte - Madrid ,tendrá que extinguir la relación laboral e indemnizarla con más de 96.000 euros, en parte por "daños morales"
Los problemas laborales de Ana Garrido, técnico del Ayuntamiento de Boadilla del Monte (Madrid) durante más de 20 años, empezaron en 2007, cuando no tragó con las prácticas del equipo municipal del exalcalde Arturo González Panero, en el epicentro de la trama Gürtel de corrupción que ha acabado salpicando a todo el PP. Testigo de la Fiscalía en el caso, entonces empezó su viacrucis laboral, con denuncias de acoso y bajas por depresión.
Juicio por acoso laboral
Con el nuevo equipo municipal,  Ana Garrido pensó que podría haber un punto de inflexión, pero pronto comprobó que no sería así para ella y se acabó enfrentando al Ayuntamiento en los tribunales por acoso laboral en un juicio que tuvo lugar el mes de febrero pasado. Algunos testigos se echaron atrás, pero la denunciante contaba con grabaciones que probaban el mobbing. Y ha ganado consiguiendo una sentencia que deja mal parado al actual equipo de gobierno municipal.
Indemnización de 96.334 euros
El Juzgado de lo social número dos de Móstoles ha dado la razón a la demandante
“da por probada la situación de acoso laboral sufrida por Ana María Garrido Ramos” , condenando al Ayuntamiento de Boadilla del Monte a extinguir el contrato laboral con una indemnización de 81.437 euros más otros 14.887 “por daño moral”.
El juez no considera satisfactorias las explicaciones de los responsables municipales sobre las razones por las que se obstaculizó el trabajo de Garrido y da por probado que su responsable directo, el concejal Adolfo Arias Javaloyes, le advirtió de que “se lo iban a hacer pasar mal” sin que haya podido justificar la razón de esas palabras.
“Voluntad de hostigar y menospreciar a la trabajadora”
En su demoledora sentencia, el magistrado advierte de que la decisión de Arias de no reunirse con Garrido para abordar la paralización de su trabajo:
 “constituye una voluntad consciente e intencionada, propia o ajena, de hostigar y menospreciar a la trabajadora, perturbando la relación de trabajo y dejando vacío el contenido de su relación laboral con el Ayuntamiento de Boadilla del Monte”.
El fallo también entiende que ya desde el inicio se le asignaron funciones laborales “sin la percepción de salario que le correspondía”, lo que enmarca en una “situación coactiva” contra la trabajadora.
Según afirma la sentencia, «las explicaciones dadas por el citado concejal sobre el porqué de las declaraciones» que efectuó ante la demandante «no han sido convincentes». De acuerdo al juez, la decisión de Arias de no reunirse con Garrido «constituye una voluntad consciente e intencionada... de hostigar o menospreciar a la trabajadora».
«Podemos considerar que estamos ante un hecho suficientemente grave y reiterado en el tiempo que habilita a la rescisión del contrato con la obligación empresarial de abonar la indemnización del despido improcedente».
Además, el juez precisa que de septiembre a octubre de 2012, su jefe superior, el concejal de Deportes, Juventud y Empleo, Adolfo Arias, se negó «mediante cancelaciones o circunstancias análogas» a reunirse con la trabajadora con la «frecuencia» que la naturaleza del trabajo que desarrollaba requería. En este caso, Garrido estaba preparando el Plan de Juventud. «Ello implicó la paralización del desarrollo del plan», señala el juez, que da por válidas las grabaciones realizadas por Garrido de sus conversaciones con su jefe directo entre 2011 y 2013.
En una de ellas, Adolfo Arias le aseguraba que el motivo por el que se había parado el Plan de Juventud era porque «quieren que te canses», y en otra, coincidiendo con las fiestas patron El 9 de enero de 2013, el mismo concejal le aseguró en otra conversación que recoge la sentencia que estaba dispuesto a reconocer que estaba parado el plan y que todo lo que le pasaba era por haber puesto una demanda contra el Ayuntamiento. Durante todo ese periodo, Garrido sufrió varios episodios de depresión que le obligaron a cogerse bajas.
Según afirma la sentencia, «las explicaciones dadas por el citado concejal sobre el porqué de las declaraciones» que efectuó ante la demandante «no han sido convincentes». De acuerdo al juez, la decisión de Arias de no reunirse con Garrido «constituye una voluntad consciente e intencionada... de hostigar o menospreciar a la trabajadora».
Contra la sentencia cabe recurso y es previsible que el Ayuntamiento de Boadilla lo haga, aunque de momento por su parte Garrido recurrirá las cantidades de la indemnización.
La necesaria ayuda contra el mobbing
«Estoy feliz, todavía no me lo creo, es que ha sido mucho tiempo viviendo esta pesadilla», aseguraba nada más conocer la sentencia Garrido, que ha «tenido la suerte de encontrar con un juez que de verdad ha hecho justicia». «Es que claro que hay jueces justos», subrayó.
Un ejemplo para todos los empleados públicos
En cuanto a la reacción de la oposición ante el fallo, el portavoz de Alternativa por Boadilla, Ángel Galindo, se ha mostrado prudente porque todavía no lo conocen. “Lo que sí sabemos es que Garrido denunció la corrupción del PP en Boadilla y es un ejemplo para todos los funcionarios de la Administración pública que conocen casos y los denuncian”. “Si el acoso laboral se confirma en la sentencia es un hecho gravísimo sin precedentes, porque la denunciante es testigo de la Fiscalía en la mayor trama de corrupción política en España”, ha alertado Galindo.
Fuentes: El mundo  El Plural
 

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1 comentario:

Isabel San Andrés dijo...

No sé si esto lo leerás o te lo dirán pero mi mensaje es para ti, Ana.

Me alegro enormemente que te hayan escuchado y creído en un juzgado que es donde tenemos que ser oídas, escuchadas y entendidas. Lo que no voy a hacer es darte la enhorabuena porque al calvario que has pasado durante tantos años no hay dinero que lo compense.

No hay dinero en el mundo que pagué ni un solo día de lo que has pasado. Pocos pueden entender al grado de degradación personal en el que terminamos muchos, lo que nos dejamos en el camino, relaciones familiares, relaciones personales, la salud física y psíquica y también el dinero. Tampoco saben lo mucho que cuesta salir y remontar porque hay muchas cosas que se pueden recuperar, otras no, como puede ser relaciones familiares rotas.

No sé si te estoy escribiendo a ti o me estoy desahogando porque me veo reflejada en tus sufrimientos. El vídeo que colgaste hace unos días no pude terminar de verlo, cuando hacías referencia a lo mal que lo han pasado tus padres me rompí y no pude seguir. No hay dinero que pague ni una sola lágrima que tus padres han derramado por verter a ti mal.
Mi guerra está teniendo muchas batallas y ahí sigo, unos días con un poco de fuerza y otros con ninguna porque yo sigo sufriendo la situación de diferente manera todos los días y lo que me piden es que olvide y pase página. Yo no puedo olvidar ni perdonar a quién me puso en la tesitura de atender a mis padres mayores y enfermos o aguantar sus gritos, sus faltas de respeto, sus falsas acusaciones… Tampoco puedo olvidar y pasar página cuando la empresa en la que denuncié internamente la situación que sufría y de la que eran conocedores me dice entre otras cosas, que me va a sancionar porque no estoy aportando todo mi potencial en el trabajo. Y ahora por haber denunciado en el juzgado hechos muy puntuales “me castiga” no reconociéndome la categoría que me corresponde por el trabajo que desarrollo y pagar en consecuencia porque dada mi situación tengo que hacer méritos. Y tengo que dar gracias como me dicen, no me puedo quejar sigo trabajando.
Hay muchas maneras de acosar. Antes era a lo burdo, una jefa dando gritos, insultando. Ahora es la empresa de manera sutil, ni categoría ni salario. Con el único objetivo de provocar mi salida, que sea yo la que me marche de manera voluntaria. Tengo enfrente a un Goliat en el área jurídica pero hoy es un día más en el que sigo adelante.

Espero que tu sentencia valga al menos para dar a conocer una situación que por desgracia es muy habitual. Mujeres maltratadas por violencia de género hay muchas pero personas acosadas en el trabajo hay muchas más y parece un problema desconocido que nadie quiere ver, afrontar y solucionar. No soy optimista, ni tan siquiera realista, creo que tu caso es algo más mediático por estar denunciando a personas que están implicadas en una de las mayores tramas de corrupción. De ser un caso más de acoso no habría ni reseñas. Ojalá tu experiencia la puedas utilizar para ayudar a otros que están pasando por algo parecido en este momento porque lo peor es la soledad en la que se vive y que no hay nadie que nos ayude. Yo he echado mucho de menos tener una asociación, un lugar donde pedir ayuda por eso si decides ayudar, no sé cómo me gustaría estar ahí también.

Me gustaría conocerte y darte un abrazo, algo sé de todo por lo que has pasado, algo puedo imaginarme.

Con todo mi cariño y admiración por el valor que tienes te mando un abrazo.

Isabel

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