lunes, 4 de febrero de 2013

Un policía local del Ayuntamiento de Benicàssim denuncia al intendente jefe por mobbing



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Un policía local del Ayuntamiento de Benicàssim denuncia al intendente jefe por mobbing

Un agente de la Policía Local del Ayuntamiento de Benicàssim ha denunciado a dos altos cargos por acoso laboral y por sufrir mobbing y vejaciones de forma continuada”, según ha indicado el afectado. El juzgado de instrucción número 4 de Castellón ha admitido a trámite la querella y ha incoado diligencias previas contra los denunciados, abriendo así la causa al haber determinado el juez que hay “indicios claros de delito”, según declaración del agente en cuestión, Rafael Hernández.

Según explica el agente, todo este “infierno” empezó en el 2009, cuando “me negué a espiar y vigilar a un colega, bajo órdenes de jefatura, con el objetivo de despedirlo”, ya que “antes nunca hubo ningún problema. De hecho, reconocían muy bien mi trabajo”. Pero desde entonces, “no me dejan desarrollar con normalidad mis tareas y me tienen excluido”, añade.


policia denunciante de sufrir mobbing
El caso se estudiará con las declaraciones de los implicados y todos los documentos pertinentes. Hernández presentó la denuncia contra el intendente jefe, Eugenio Capitán; y el inspector, Luis Carceller, en otoño del 2012, tal y como recuerda, y se admitió a trámite el 18 de diciembre.

El policía alega una “persecución continuada durante años, utilizando todo tipo de artimañas y encerronas para hundirme, hacer que me deje el trabajo o que me puedan echar”. Asimismo también asegura haber sufrido “insultos y menosprecios a mi persona y trabajo, como tienes voz de cajera de supermercado, tus informes son como el de una niña de tres años o ese rumano de mierda, por saber hablar casualmente rumano y alemán”.

Hernández aclara que esta última frase se la ha dicho un compañero, que es el que “ahora me está haciendo encerronas a mí enviado por los jefes y que está cediendo a sus peticiones”.

Según explica el agente, todo este “infierno” empezó en el 2009, cuando “me negué a espiar y vigilar a un colega, bajo órdenes de jefatura, con el objetivo de despedirlo”, ya que “antes nunca hubo ningún problema. De hecho, reconocían muy bien mi trabajo”. Pero desde entonces, “no me dejan desarrollar con normalidad mis tareas y me tienen excluido”, añade.

Y es, que según indica, indignado, desde hace ocho meses se encuentra desarrollando “de forma constante un servicio de proximidad en las urbanizaciones, controlando el tráfico donde no hay, y sin hacer nada durante ocho horas cada día, cuando el resto de agentes se turnan y relevan para venir aquí o se traslada a quien lo solicita por ser más tranquilo”.

“Y se me asignan misiones imposibles, para pillarme desobedeciendo una orden, ya que me exigen que esté en el mismo sitio a una determinada hora con un kilómetro de distancia”, indica.

Por su parte, el intendente jefe declaró que “seguimos trabajando y lo único que hacemos es que los agentes cumplan con su trabajo, y todos son iguales”. Y recalcó que no van a hacer ninguna valoración sobre la denuncia.
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