viernes, 13 de julio de 2012

Testimonio de un presunto suicidio por acoso laboral

el mobbing causa suicidios
Testimonio de un presunto suicidio por acoso laboral

Yolanda era trabajadora del Hipermercado Alcampo de A Coruña desde hace 20 años. Tenía 49 años y era soltera.

Pocas veces me tengo que dirigir a vosotros con la sensación de que por mucho que os explique me voy a quedar corto, como en este caso. El 8 de agosto próximo se cumplirán dos años desde que Yolanda, una trabajadora del Hipermercado Alcampo de A Coruña, se quitó la vida, y todo apunta a que el brutal acoso que sufrió en su trabajo fue la causa esencial de su decisión.

Su amiga íntima y compañera de piso Mª del Carmen se propuso que su tragedia no quedase impune, y tras varios intentos infructuosos de coordinarse con la familia de Yolanda, decidió presentar una denuncia penal por su cuenta, la cual está en período de instrucción en el juzgado Nº 1 de A Coruña. Nuestra asociación, teniendo en cuenta la gravedad del caso, ha decidido incorporarse al procedimiento como acusación particular.

Ya han declarado ante la juez varios testigos y el pasado dia 6 de julio, viernes, estaba citado el presunto acosador de Yolanda, pero no se presentó. ¿Tendrá miedo? Si es así parece una confesión implícita de culpabilidad. En cualquier caso de nada le va a servir, porque tendrá que presentarse sin remedio por sí mismo o con la Guardia Civil.

Os adjunto un breve comentario sobre este drama que habíamos escrito hace algún tiempo, cuando conocimos su alcance, y que no hemos publicado hasta ahora. A partir de este momento creemos que habrá que explicarle a la opinión pública como actúan algunas empresas con sus trabajadores con total impunidad ……, hasta ahora.

Espero que divulguéis este caso todo lo que podáis.

Un abrazo

Caso de "Yolanda Deville-Bellechasse "

Los voluntarios que colaboramos con esta asociación estamos, ciertamente, habituados a convivir con personas muy afectadas por las situaciones que viven en su trabajo, con depresiones profundas y prolongadas, casi siempre en un estado de stress que con frecuencia les producen secuelas psicosomáticas, y con crisis de ansiedad que en ocasiones les llevan a los servicios de urgencia o al intento de suicidio.

En nuestra experiencia conocemos varios intentos de suicidio que, afortunadamente, no terminaron en tragedia. Sin embargo Yolanda Deville-Bellechasse si la consumó, y aunque no llegó a ser miembro de nuestra asociación, si nos consultó su caso, y eso nos obliga a reflexionar sobre su drama personal y sobre el papel que su entorno laboral ha jugado en el trágico desenlace.

Yolanda era trabajadora del Hipermercado Alcampo de A Coruña desde hace 20 años. Tenía 49 años y era soltera. Desde la ruptura con su pareja convivía con su amiga M. Carmen Pombo, quien ahora se esfuerza en que su drama salga a la luz y se depuren las responsabilidades que correspondan.

Comenzó con un contrato de telefonista, aunque sustituía a la secretaria de Dirección por, entre otras cosas, sus conocimientos de francés e inglés. Esta función la desempeñó durante ocho años, hasta que la empresa suprimió el puesto, en cuyo momento pasó a la sección de Hogar (electrodomésticos). Debido a que tenía una hernia de disco y no podía levantar pesos, fue trasladada a la sección de fotografía. Sin embargo aquí también tenía que levantar pesos, lo que motivó que tuviese varios períodos de baja médica debido a su lesión de espalda. Después de dos años en esta situación, fue trasladada a probadores. Y aquí comienza un auténtico calvario.

Nada mejor que las propias palabras de Yolanda para describir la situación. Utilizaremos las notas que ella misma escribió.

“Soy una persona metódica y responsable en su trabajo. Además de mi trabajo en probadores colaboro y trabajo en equipo en otras tareas del sector que no son parte de mis funciones de probadores. Por ejemplo, cuando falta alguno de mis compañeros yo hago su trabajo colocando la tienda sin que nadie me lo diga. Como prueba de esto tengo dos notas de felicitación, tanto por parte del Director como del jefe de Sector Textil.

Desde hace aproximadamente dos años, en que me quedé sin compañero en el otro turno, empezaron a surgir los problemas. Se me asignan cargas de trabajo insoportables, hago mi trabajo y el del otro turno, porque no hay nadie. Recibo órdenes contradictorias diariamente, con críticas constantes e infundadas por parte del jefe de sector a través de jefes de sección, porque él no me dirige la palabra.

Se piden las funciones de probadores dos veces a RRHH por parte del Comité de Empresa. No se las dan.

Tengo cuatro jefes dándome órdenes contradictorias todos los días (fichas, colocar tienda, devoluciones, percheros, palets).

Se me pide presencia constante en probadores (se hacen controles de seguridad), tengo que dar fichas, pero al mismo tiempo se me pide que arregle la tienda en horario de apertura. Es contradictorio. No puedo estar en probadores, dar fichas y atender al cliente, estando presente en todo tiempo en probadores y al mismo tiempo arreglar la tienda.

He tenido tres jefes de sección diferentes desde que estoy en probadores.”

A partir de este punto nosotros trataremos de resumir sus comentarios sobre los tres jefes:

• Del primero dice que le presionaba porque cogía bajas, y la convocó a una reunión donde la invitó a un cambio de actitud.

• Del segundo afirma que la valoraba como una buena trabajadora, pero manifestaba que el jefe de sector le decía lo contrario. En cierta ocasión le informó de que el jefe de sector tenía algo personal contra ella, y que le había ordenado que “no le cambiase el turno de verano y beneficiase a una persona que no lo merecía. Y que no lo volviera a hacer”. También se refería a ella como “la otra”, ante sus compañeros.

• La tercera era una mujer que le dijo que el jefe de sector tenía una fijación con ella, y que la “machacaba constantemente contra ella, y a diario”.

Sobre el jefe de sector Yolanda dice lo siguiente:

“No me dirige la palabra desde hace dos años. Se refiere a mí de forma despectiva como “la otra”. Dice a todos los jefes de sección que estoy “rascándome la barriga” todo el día.

Vienen a probadores diaria y constantemente a decirme que les llama por teléfono para decirles que estoy sin hacer nada, cuando yo estoy siempre trabajando.

Me vigila constantemente todos los días. No puedo hablar por teléfono. No puedo hablar con nadie, ya que me vigilan por cámaras de seguridad. Según él, me escondo detrás del perchero para no trabajar.”

En este punto de nuestra historia podemos hacer una breve reflexión que nos permita comprender mejor el problema de Yolanda.

Tratemos de imaginar la situación de una persona de entre 45 y 49 años, sin otro medio de vida mas que su salario, con problemas de salud que limitan sus posibilidades laborales, y soportando un rechazo y una persecución sistemática con el aparente objetivo de deteriorar mas su salud y provocar su abandono voluntario del puesto de trabajo.

A todo esto hay que añadir la personalidad del jefe de sector, que a través del relato de Yolanda muestra un perfil de personalidad antisocial, que ejerce el mando de forma presionante hasta la humillación, que refuerza su autoestima eligiendo víctimas a quien aplastar sin ningún tipo de escrúpulo, y que muy probablemente se esforzó en no dejar a Yolanda ninguna salida impidiendo su traslado de sector, con el aparente apoyo de la Dirección.

El deterioro de la salud de Yolanda provocó su baja médica por síndrome ansioso depresivo reactivo, y estando en esta situación solicitó la aplicación del Protocolo contra el Acoso Moral y Sexual, previsto en el Convenio Colectivo de la empresa.

Alcampo pone en marcha el Protocolo nombrando una Comisión investigadora, la cual es rechazada por el Comité de Empresa y por Yolanda debido a diversas irregularidades, negándose por ello a declarar ante la misma. A pesar de todo la Comisión sigue adelante, prescinde de la declaración de Yolanda y de sus testigos, y emite un informe declarando la inexistencia de acoso laboral.

Posteriormente se presenta denuncia ante la Inspección de Trabajo por causa de las irregularidades y el cierre precipitado del Protocolo, requiriendo ésta a la empresa que vuelva a iniciar el mismo de forma correcta.

Antes, durante y después de todo este proceso, Yolanda solicitó repetidas veces al Departamento de R.RH.H. el cambio de puesto de trabajo a un sector distinto, lo que fue siempre rechazado, a pesar de que también está prevista esta posibilidad en el Protocolo.

A pesar del requerimiento de la Inspección de Trabajo, el proceso previsto en el Protocolo nunca se reinició. Yolanda comenzó a ver que el plazo para reincorporarse al trabajo se acercaba, y todos los recursos posibles para eludir la “tortura” (traslado, protocolo) le fallaban. Un miedo insuperable, un estado de ansiedad creciente y la sensación de desesperanza y de vivir una situación sin salida la invadieron totalmente. Su compañera y amiga Mª. Carmen Pombo observó en ella la aparición de ideas de suicidio, y su estado llegó a empeorar de tal manera que el 10 de julio de 2010, apenas dos meses después de que la Inspección de Trabajo exigiese la repetición del Protocolo, Yolanda fue ingresada de urgencia en el Hospital Universitario de A Coruña a causa de “ideas autolíticas repetitivas”, tal como dice el informe médico.

Nueve días después fue dada de alta con un ajuste del tratamiento, pero pese a todo el 8 de agosto de 2010, menos de un mes después, Yolanda se quitó la vida,

Esta trágica historia nos enfrenta con la penosa realidad que se vive hoy en dia en muchos centros de trabajo en nuestro país, en un contexto de retroceso social y ético agravado por la crisis económica.

El drama de Yolanda reúne todas las características negativas que hacen que la legislación que trata de proteger y garantizar los derechos fundamentales de las personas en su trabajo, resulte ignorada y burlada en la práctica.

De nada sirve que una gran empresa, como es Alcampo, proclame un Código Ético y un Protocolo contra el Acoso, si luego los gestores de sus Hipermercados actúan, como los de A Coruña en el caso de Yolanda, desvirtuándolo por completo.

El acoso laboral es una presión tendente a provocar la autoexclusión del trabajador, y en nuestra opinión, eso es lo que se manifiesta en el caso de Yolanda. Parece claro que la presión insoportable ejercida sobre ella, y sin permitirle cambiar de sector, tenía como objetivo dejarle una única salida: la puerta de la calle. Y con esto no descartamos, por evidente, la animadversión personal del jefe de sector hacia ella, pero el apoyo de la Dirección podría manifestar que se trata de una política de empresa, o bien que la política de empresa se ha visto influída por la presión del jefe de sector. En cualquier caso Alcampo es gravemente responsable por promover o por respaldar el acoso de éste hacia Yolanda.

No es descartable que el trato recibido por Yolanda no fuese una excepción en la empresa, sino una forma habitual de deshacerse de trabajadores molestos o no rentables, a su juicio, sin pagar indemnización alguna. Y un mes después del fallecimiento de Yolanda su puesto de trabajo fue suprimido.

Todo el proceso torturador se hizo con tanta eficacia que apunta probablemente a una notable experiencia en casos similares, solo que quizá en este caso se les fue la mano, y no la empujaron a la salida de la empresa, sino de la vida.

Solo nos queda esperar que la tortura y muerte de Yolanda no queden impunes, que se depuren responsabilidades de forma ejemplarizante y que su desgracia nos impulse a todos hacia la erradicación de estos métodos de gestión empresarial.

Que nadie olvide esta tragedia; se lo debemos a Yolanda.

Antonio París

 
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16 comentarios:

HECTOR PALLARO RODRIGUEZ dijo...

CARLOS, LEO LO QUE ESCRIBES, Y NO PUEDO CONTINUAR CON LA LECTURA. YO NO CREO QUE SEA UN PRESUNTO ACOSO, LO ES EN TODA FORMA. NO SE SI LAS PERSONAS SE DAN CUENTA DE LA MAGNITUD QUE TIENE ESTA FORMA DE ACTUAR EN CONTRA DE LA MISMA GENTE, LA DESTRUCCIÓN DEL HOMBRE POR EL HOMBRE. NO LO ENTIENDO NI LO ENTENDERÉ. PERO LOS COLABORADORES DE ESTA ASOCIACIÓN ESTAMOS ACOSTUMBRADOS A CONVIVIR CON ESTA LACRA QUE ES EL ACOSO LABORAL Y TENEMOS AGUDIZADO EL DETECTAR RÁPIDAMENTE EL ORIGEN DE ESTE RIEGO PSICOSOCIAL, QUE NO PUEDE QUEDAR IMPUNE.

Anónimo dijo...

La forma de acoso moral en las empresas adquiere las más diversas formas. Yo mismo fui víctima de un acoso de estas características.

En mi caso concreto la cuestión era que el director que tenía en la oficina estaba empeñado, erre que erre, en hacer su PROPIA OFICINA, con gente que a él le interesaba y no sabiendo admitir aquello tan cierto que "los amigos se hacen pero los compañeros de trabajo vienen dados por el propio trabajo".

En ese sentido yo a él le estorbaba y quería sacarme a toda costa de la oficina. Lo intentó en varias ocasiones, pero dado que yo soy mayor en edad y en veteranía en la Empresa, no lo consigió.

Su forma de actuar conmigo era la de una continua subestimación de mi trabajo, el uso de una ironía burlona, la interpretación muy "sui generis" de cuestiones DE MI TRABAJO, que yo controlaba y él no y, en algunos momentos, el uso de los malos modos verbales.

Tengo que decir, por lo que pueda servir que yo siempre, le eché pichón al asunto y gracias a mi veteranía, al apoyo sindical y al gran carisma que yo - mucho más antiguo en la oficina que él - tenía entre los cliente y él NUNCA SE SALIÓ CON LA SUYA y me tuvo que soportar - y yo a él - en la oficina hasta que me prejubilé.

Un verdadero chulo este señor. Pero no pudo conmigo.

Tengo que aclarar también que EN LA MISMA OFICINA anteriormente y con otros DIRECTORES y compañeros JAMÁS HABÍA TENIDO problemas de este tipo. Lo cual indica bien a las claras la clase de bicho que es esta "persona".

Lo malo de la situación laboral actual es que YA NO SE PUEDE ACTUAR como actué yo, es decir, poniéndole proa a las difultades y luchando hasta el final, ya que ahora lo tienen MUCHO MÁS FÁCIL para j-----e si quieren.

Y al final fui incluso hasta generoso con semejante individuo, ya que la última conversación con él - yo ya estaba acogido a la prejubilación y, en ese momento, tenía la sartén por el mango - la tengo GRABADA y no tiene desperdicio. Evidentemente esa grabación es ILEGAL, pero no obstante eso yo hubiera podido hacerle mucho daño a esa persona con el simple hecho de difundir esa grabación a varios niveles de jefaturas, sindicales o, incluso, medios de comunicación. En ese caso él hubiera tenido mucho más que perder que yo.

La cuestión es que la situación de la Empresa desde que yo ya no estoy a derivado hacía mucho peor por razón de la crisís económica y ahora a este "buen señor" lo están quemando, cosa que no me da ninguna pena, la verda sea dicha.

Un saludo,

Anónimo dijo...

Soy una ex trabajadora de Alcampo Coruña, si es bien cierto que en esta empresa sólo tiene voz y boto los jefes de departamento y jefecillos como coordinadoras, y todo personal que esté dentro del círculo de amistades de toda esta gentuza porque luego son unos ineptos a la hora de trabajar, carecen de formaación y ética.
La atención del personal base hacia el cliente es inmejorable. Pero no sé el director y responsable de recursos humanos donde cumplen la jornada de trabajo para pasar inadvertidas todas

Anónimo dijo...

pasar inadvertidas y pasar por alto todos los problemas que se viven el dia a dia en ese centro , porque lo sufrimos desde fuera los familiares de los trabajadores ,así hay tantas bajs por depresión. A mi parecer son unos ineptos estos jefes, jefecillos, recursos humanos que es psicologo en vez de ejercer su profesión . Así vamos . Alcampo CORUÑA de mal en peor .

Anónimo dijo...

Lamentablemente en Alcampo Coruña seguimos sufriendo presiones, amenazas indirectas y desprecios, no sólo de jefes de sector, sino también de jefes de sección. Y ahora bajo el velo de la crisis, la tiranía está servida. ¿Hasta cuando tendremos que aguantar ésto?. No se dan cuenta que los empleados trabajamos más y mejor en una ambiente distendido y armónico que un ambiente rancio y contaminado convirtiendo la jornada laboral en una tortura para muchos. Sólo los "amiguitos/as", como siempre, se salvan y se permiten licencias como hablar, cotillear, pasear, ir al baño, etc, cuando para el resto de los empleados cualquiera de estas acciones se censuran y/o penalizan con faltas o "castigos"=tareas más penosas y repetitivas. ¿Hasta cuando?. Sólo queremos ir a nuestro trabajo contentos y cumplir con nuestras obligaciones.

mªcarmen pombo dijo...

Tengo que deciros que el día 27 fue a declarar el "supuesto acosador" de Yolanda como era previsible no dijo ni una sola verdad, frases como estas: yo le daba todos los dias los buenos dias, le preguntaba por sus vacaciones etc... y que el no hablaba, ni valoraba su trabajo, lo hacía su jefa directa es decir echando balones fuera, ahora la culpa es de los jefes de sección .....

Anónimo dijo...

Muy típico de los acosadores.
En el fondo son unos cobardes y mediocres y lo saben.

Son seres atormentados y acobardados por su propia mediocridad, y atacan cobardemente a sus víctimas porque las envidian y creen que si no se las quitan de enmedio les pueden hacer sombra en la organización.

La organización de mobbing Madrid debería organizar cuadrillas que se diesen vueltas por empresas para investigar y hablar con los trabajadores a la salida de sus trabajos (sobre todo los que salgan más tarde) para enterarse de aquellas empresas que permiten estas prácticas, como Alcampo.

Anónimo dijo...

Lo del Alcampo es de traca. No sólo en A Coruña. El departamento de RRHH intenta que los potenciales tengan una formación de liderazgo moderna y luego, los directores, jefes de sector y algún que otro jefe de sección no saben más que machacar, humillar y agobiar a la gente. Me pregunto hasta cuando Alcampo va a permitir esto? Que hagan una limpia de carcamales e ineptos ya. Un jefe debe solucionar, coordinar y motivar; es decir, lo contrario de lo que hacen.

Catalina Bornemann dijo...

Me apena, me indigna. No volveré a comprar en Alcampo y espero que hagan lo mismo las personas sensibles a quienes llegue esta noticia. Pero también desde las asociaciones que tratamos del acoso, desde los colegios profesionales y desde la judicatura hay que actuar para que en los protocolos de intervención sean comisiones independientes de la empresa las que evalúen las situaciones. Ya esta bien de poner al zorro a cuidar el gallinero.

Catalina Bornemann dijo...

ME APENA, ME INDIGNA. No volveré a comprar en Alcampo y espero lo mismo de las personas sensibles que tengan conocimiento de este hecho. Pero ademas, desde las asociaciones, colegios profesionales y judicatura impulsemos acciones para establecer en los protocolos que sean comisiones independientes de las empresas las que realicen la evaluación de las situaciones de acoso. Me encantaría que la fuera sentencia EJEMPLAR

Anónimo dijo...

Que fuerte me parece todo, pero que te vas a esperar, soy familiar de trabajador y se de lo que hablan

Anónimo dijo...

9t

TODO VERDAD

Anónimo dijo...

Verdad y sigue ocurriendo en otros !!!!

Anónimo dijo...

Tener que ir ha trabajar pensando que vas a llegar al puesto de trabajo y te van ha estar diciendo a todas horas que eres una mierda y que te van ha echar a la calle y gritando el director hecho un loco es inaceptable que la empresa lo permita

Anónimo dijo...

En alcampo Coruña, yo trabajo muy contenta, pero siempre tengo a alguna cosa que parece que algo mal, así me ha recuerda alguien ,bien sea acercándose o por medio de mi responsable, me acuerdo mucho de Yolanda, tenia una de las mejores sonrisas creerlo es imprescindible que ésto se sepa, que te cojan de ojo es lo peor que te puede pasar, cuando vas a la mutua te dicen es normal que estés así ahora sólo espero que no sepan quien soy. que pena

Anónimo dijo...

No solo pasa en Alcampo Coruña, en otros Alcampo de la region norte también pasa, cargas de trabajo insoportables, insultos a compañeros delante de todos, humillaciones por parte de compañeros a los que el jefe de sección da alas para ello...y seguirá pasando por qué entre los propios compañeros son habituales estas prácticas, aunque sea solo para caer mejor al jefe...


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